Piltzintecuhtli tiene la etimología del nahuatl: Pilli, hijo o niño, -tzin, la partícula reverencial y Tecuhtli, señor o dirigente. El venerable señor niño o el honorable niño dirigente.
Hijo de Cipactonal, la energía del cocodrilo y de Oxomoco, la primera mujer, la pareja primigenia, que está en un palacio a cuyas puertas han dejado sus bastones de mando. Hacen ceremonia para conocer el destino de los años.
Piltzintecuhtli aparece aquí rigiendo el año Ome Acatl, Dos Carrizo; Nueve Conejo y Tres Casa.
En el códice Borgia aparece junto a los nueve señores de la noche encabezados por Xiuhtecuhtli, Itzli y Piltzintecutli en el tercer lugar. Aparece ricamente ataviado haciendo ofrendas con la pelota de hule humeante y su rostro de dos colores, amarillo y rojo.
Su dualidad es Xochiquetzal, metáfora de la energía del amor y la sexualidad. Y con ella engendraron a Centeotl, la esencia del maíz.
La importancia de Piltzintecutli se observa también al ser el regente de las trecenas Ce Miquiztli, Uno Muerte, en donde aparece rigiendo también al día 10 águila; y la trecena Ce Calli, Uno Casa en donde también aparece rigiendo al día 10 Malinalli, Mactlactli Malinalli.
En el códice Telleriano Remensis, aparece decorado con plumas de múltiples colores, destacando las plumas blancas y joyas de piedra verde y jade. El códice Feyervayer Meyer o de los Pochtecas, también representa a los nueve señores de la noche comenzando en el centro por Xiuhtecutli. Piltzintecutli se encuentra al oriente, acompañado de Itztli, la obsidiana, presentándose ante el Quetzalcuahuitl, el árbol precioso que emerge directamente de Tonatiuh, el Sol, en cuya cúspide se encuentra el ave preciosa Quealtótotl.
Así se destaca en la reciente publicación de la lectura del Tonalli, una interpretación para vivirla del Lino Guerra Yaotl, una obra en cuatro tomos con más de 2000 páginas, tamaño carta e impreso a colores.
Otra obra importante sobre Piltzintecuhtli, es la del maestro Arturo Mesa Gutiérrez, que nos introduce en la participación de Tonatiuh, el Sol; Piltzintecuhtli, el señor Niño; Tepeyollotli, el corazón del monte y Huehueteotl, el calor interno de la Tierra, en la hermosura y la belleza de nuestro planeta Tierra. Se trata de un cuento a todo color, donde la palabra de los abuelos habla de cuando se formaba la tierra y las personas y las cosas no tenían colores.
