
En estos días últimos de noviembre, hace 500 años moría Cuitlahuatzin, el Huey Tlahtoani de Mexihco-Tenochtitlan. Hermano de Motecuhzoma Xocoyotzin, y quien fuera Tlahtoani de Iztapalapan y por lo tanto encargado de recibir a Cortés en su paso hacia la Gran Mexico Tenochtitlan, un año antes.
Fue parte de la familia de Motecuhzoma Xocoyotzin que quedó prisionera de los españoles desde su llegada. Al conocerse que cientos de españoles comandados por Pánfilo de Narváez llegaron a la costa para detener a Cortés y que los mexicas se estaban preparando para la batalla, Cortés somete no sólo a encierro sino a torturas y grilletes al gobernante y varios de sus familiares. Sus mujeres e hijos también eran mantenidos aislados como rehenes. Mientras él parte a enfrentarse con Narváez, la ciudad queda bajo mando del sanguinario Pedro de Alvarado, también instigador de la matanza de Cholula seis meses atrás. Pasados los días, los responsables del pueblo que quedaron libres, siendo un pueblo muy fiestero, avisaron que era necesario preparar la ceremonia de Toxcatl, una de las más importantes de la liturgia mexica. Alvarado nervioso accedió con la condición de que todos fueran desarmados. Sólo así, y con los miles de aliados tlaxcaltecas y de otros pueblos que se les aliaron, lograron perpetrar la Matanza de Toxcatl en el Templo Mayor, 28 de mayo.
El pueblo indignado sitia a los españoles y sus aliados en el Palacio de Axayacatl. En medio del luto y fortalecido con un ejército español de 600 soldados más, armas, cañones y pertrechos, y más aliados indígenas, regresa Cortés a Tenochtitlan, donde se le permite pasar, pero ya no salir. Cortés exige al Tlahtoani Motecuhzoma Xocoyotzin calmar la situación, y éste muy hábilmente exige la liberación de Cuitlahuac, quien convertido en Tlacochcalcatl de los mexica, arrecian el asedio a los españoles y sus aliados. En su desesperación por escapar sucede el oscuro acontecimiento en donde se atribuye a una pedrada la muerte del Tlahtoani según las fuentes españolas, pero según las pinturas en el Códice Florentino la muerte del Tlahtoani fue por cuchillo y aventado su cuerpo al canal por el propio Cortés. Otras fuentes indican que Motecuhzoma ya estaba muerto, víctima de las torturas, cuando Cortés lo presenta en lo alto del Palacio de Axayacatl frente a la multitud embravecida para después justificar que fueron los propios mexicas quienes lo asesinan.
Sin más opciones, elaboran un plan de escape que permita salvar lo más que puedan de su botín de oro fundido en lingotes, producto de la rapiña de los palacios y cadáveres de la matanza. Asesinan a la mayor parte del resto de los rehenes y salen subrepticiamente la noche lluviosa del 30 de junio. Siendo alertados, los mexicas derrotan y causan la pérdida de la mayor parte de los ejércitos invasores durante la llamada Noche de la Victoria, algunos dicen que hasta Popotla, a la orilla del Lago y otros que hasta Naucalpan, en la punta del cerro donde después construyeron la Iglesia de los Remedios.

Pasadas las exequias del Tlahtoani Motecuhzoma Xocoyotzin, se reorganiza un gran ejército mexica que persigue y da alcance a los españoles y sus aliados en Otumba el 7 de julio, donde se establece el combate. En desventaja numérica y conociendo las reglas de guerra de los pueblos indígenas, en una acción desesperada Cortés y cinco jinetes se abren paso a sangre y fuego con sus caballos hasta el portador del estandarte y comandante en jefe del ejército, el Cihuacoatl Matlatzincatzin a quien dan muerte y arrebatan el estandarte que pasean en la batalla, símbolo del fin de la batalla según las normas nativas de la guerra. Desconcertados y desarticulados, los mexicas se retiran sin combatirlos más.

El 17 de septiembre el Tlahtocan reunido decide que sea Cuitlahuac investido con el cargo de Tlahtoani, pero una epidemia de viruela, enfermedad desconocida para ellos e introducida por los españoles y sus esclavos, azota la ciudad, devastada por la guerra y ahora por la epidemia. El Huey Tlahtoani se contagia y muere finalmente entre el 25 y el 29 de noviembre, según diversas fuentes. Días después, el Tlahtocan decidirá que su portavoz sea ahora Cuauhtemoctzin, Tlahtoani de Mexico-Tlatelolco.

A 500 años de su muerte, pocos actos oficiales o populares se han podido realizar en parte por falta de interés en exaltar la figura del Tlahtoani Mexica que derrotó a los invasores españoles y sus miles de aliados, sino porque padecemos una pandemia también de un virus como en aquél tiempo fue la viruela, que como una peste extendió su manto de muerte cíclicamente durante décadas, que sumado a los miles de muertos en combates y asesinatos producto de la guerra de Conquista y esclavitud subsecuente, redujeron en 95% la población aborigen originaria.
Como en noviembre del año pasado se presentó una versión actualizada de la ópera de Vivaldi Moctezuma II, ahora se anuncia la ópera Cuitlahuatzin obra del compositor Samuel Zyman sobre libreto de Samuel Máynez, en versión náhuatl del Dr. Patrick Johansson en náhuatl, uno de los discípulos de Miguel León Portilla. El lema que utilizan para promocionarlo es «para devolver la palabra a los indígenas», pero yo creo que falta mucho para la altura del acontecimiento y refleja la forma y el fondo la realidad de cómo la autoridad y la población considera estos eventos.


